Lina Cantillo

Nacida en la capital del Atlántico, esta joven diseñadora se confiesa como una apasionada por la moda. «Desde que tenía diez años y estudiaba interna en un colegio en Estados Unidos, sentí furor por la ropa. En Nueva York y, a diferencia de mis compañeras, me gustaba dedicarme a observar las vitrinas, recorrer los centros comerciales, pasear por la Fifth Avenue. Por eso, no tuve ninguna dificultad a la hora de elegir una carrera».

De vuelta a Colombia, ya en Bogotá, se matriculó inicialmente en la escuela de Arturo Tejada, pero el aprendizaje en serio lo realizó en el extranjero, en Italia. «Comencé en el Instituto Marangoni, de Milán, y luego me pasé al Instituto de Moda Burgo, una escuela personalizada en la que, por la flexibilidad de los horarios, podía combinar mis estudios con el trabajo». Durante esos años Cantillo participó en el teatro Scala en la confección de vestuario, trabajó con una amiga italiana en Monte Napoleone y se integró a los famosos estudios de Prada. También entró en relación con varios diseñadores de moda ya establecidos y otras personas del medio, al tiempo que se empapaba en la riquísima vida cultural de Italia. «El sólo contacto con la moda de Armani, de Ferré, de Dolce&Gabbana, es estimulante.

Y esa experiencia, aunque parezca exagerado, me dejó muchas enseñanzas. Además, estaban los museos, el arte en general, que me permitieron revivir una antigua pasión por la pintura, inculcada por mi padre». Al cabo de tres años en Milán, regresó a Colombia de vacaciones y en el curso de unas semanas cambió su destino. «Fernando Llano me propuso que les hiciera la colección masculina para Textilmoda 96 y yo misma me sorprendí con los resultados.

En Medellín estaban los representantes de Collezione Uomo, les gustaron mis diseños y me publicaron algunos en la revista. Entonces me di cuenta de que había mucho por hacer en Colombia». Curiosamente, desde su estadía en Milán, Lina Cantillo se sintió atraída por la moda masculina.

«No sólo porque en ese campo la ropa italiana es la mejor del mundo, sino porque presenta mayores dificultades que la ropa femenina. La moda masculina es más ardua de diseñar, demanda gran creatividad. El hombre encuentra más limitaciones a la hora de vestirse, pues se enfrenta con patrones ya muy definidos. Así que el diseñador debe jugar con los detalles, los tonos, las texturas».

Aunque apenas se halla montando la infraestructura y sólo hasta fin de año abrirá su boutique en Bogotá, Lina Cantillo se muestra decidida a darle un cambio a la moda.

«Primero, me interesa modernizar la ropa de hombre en Colombia. Un cambio en la silueta, en los cortes. Trataré de imponer una línea muy europea, más o menos como la de Dolce&Gabbana o Armani, a quienes considero mis maestros.

Luego, introducir materiales como el lino crudo y el algodón egipcio. Yo soy costeña y también me interesa diseñar para climas cálidos como el de Barranquilla. De ahí en adelante, no sé. Fíjate que en Colombia pude hacer en cinco meses lo que en Italia me habría costado diez años».
Opiniones : 2 | Votos: 15
Últimos comentarios
Ummmm
hay, a mi me encanta la ropa de esta mujer...
Fabulosa !!!
Esta mujer, para mi gusto, puede llegar a ser la mejor diseñadora de modas y de vestuario de toda Colombia, y por que de toda Latinoamérica.
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Biblioteca virtual Luis Ángel Arango - banco de la republica.